
El grupo municipal de Marea de Vigo ha pedido este jueves “respeto” a Abel Caballero para los grupos de la oposición y que deje de utilizar la “sistemática descalificación” en la que a su juicio cae continuamente el alcalde a la hora de referirse al resto de formaciones políticas de la ciudad. Esta reacción se produce después de que el alcalde dijera que los nuevos socios del PSOE en Madrid “están contra la ciudad y no existen políticamente” en Vigo.
El portavoz de este partido, Rubén Pérez, ha llamado a abandonar la “política del lodo” que a su parecer emplea Caballero y recordó que “nadie me da carnet de vigués cuando yo defiendo un modelo de Vigo que no tiene nada que ver con el que defiende el alcalde”. El líder de Marea de Vigo calificó de “falta de respeto absoluta” ese tipo de declaraciones, que son habituales en el regidor olívico.
Pérez, además, comparó este discurso con el de VOX. “El alcalde emplea un lenguaje exactamente análogo al que utiliza VOX, que categoriza quiénes son los amigos y quiénes son los enemigos de España. Es lo mismo que hace Abel Caballero en versión local: dice quiénes son amigos y enemigos de la ciudad con un criterio absolutamente particular”, expuso.
Por todo ello, Marea de Vigo ha reclamado respetar “los acuerdos políticos que nos van a vincular” y ha advertido que “entramos en una fase diferente y esperamos que la tolerancia política también entre en unos parámetros diferentes”.
Violencia de género
Por otra parte, la número 2 de la formación, Oriana Méndez, ha llamado la atención este jueves sobre las “cifras alarmantes” que presenta el Juzgado de Violencia contra la Mujer de Vigo y ha pedido una segunda sala que ayude a aligerar la carga de trabajo que soporta la única existente, que registró 1.024 asuntos en 2019.
Asimismo, pidió que el Concello incremente el “presupuesto exiguo” que dedica a esta materia y que implante dos nuevos protocolos en la ciudad: uno contra las violencias machistas en fiestas y espacios públicos y otro contra los acosos y las agresiones sexuales en los espacios privados de ocio nocturno, que pasaría por un diálogo con los propietarios de los locales.