La semana pasada, Nuria Quintana presentó en Vigo su última novela, El Recuerdo del Bosque, una obra que mezcla misterio, evocación histórica y una profunda conexión con la naturaleza. En su paso por la ciudad, la autora conversó con Vigoé sobre los temas centrales de su libro, las motivaciones detrás de su narrativa y la recepción que está teniendo entre los lectores.
Un bosque como metáfora y escenario
El entorno natural juega un papel fundamental en El Recuerdo del Bosque. Para Quintana, el bosque no es solo un lugar físico, sino también un espacio simbólico lleno de posibilidades narrativas. «El bosque es un sitio súper fértil, un lugar que siempre dispara nuestra imaginación. Está presente en las historias desde que somos pequeños, asociado a la magia y a seres fantásticos. Es un lugar donde todo es posible», explicó la autora.
La novela, que transcurre entre Navarra a finales del siglo XIX y Madrid en el siglo XXI, plantea un contraste entre el pasado rural y el presente urbano. Este juego de tiempos y espacios permite explorar temas como la despoblación, el vínculo con las raíces y la lucha por preservar la identidad.
Personajes marcados por los secretos
En el corazón de la trama se encuentra una familia dividida, con personajes profundamente marcados por sus decisiones y circunstancias. Quintana destacó cómo las dos hermanas protagonistas, Luz y Blanca, representan opuestos complementarios. «Quería explorar la contraposición entre ambas. Si una era luz, la otra debía ser oscuridad, pero siempre con matices. Nadie nace malo, pero las condiciones de vida y cómo interpretamos la realidad nos transforman», señaló.
A través de estas figuras, la autora reflexiona sobre el hogar como un espacio de intimidad, pero también de conflicto y aislamiento. «Pese a que el bosque es inmenso, ellas están recluidas en esa casa, casi como una metáfora de la maternidad de Amaia, su madre, y de las dinámicas familiares», explicó.
El poder del entorno en la narrativa
Quintana también subrayó cómo el espacio natural de la novela conecta con los lectores de diferentes maneras, dependiendo de sus propias experiencias. «Quien vive en la ciudad quizá se identifique más con la parte del presente, más cosmopolita. Pero quien aprecia la naturaleza y un modo de vida más pausado encontrará resonancia en el pasado», indicó.
La autora destacó que, aunque el bosque simboliza tranquilidad y conexión, también es un lugar de retos. «La naturaleza tiene esa fuerza invisible y poderosísima que puede cambiarlo todo de un momento a otro. No es buena ni mala, simplemente es, y eso también se refleja en la vida de los personajes», afirmó.

Un mensaje para los lectores
Sobre lo que espera transmitir con su obra, Quintana es clara: «En el presente, me gustaría que el lector entendiera que cada uno tiene su propio camino y destino, y que está en nosotros encontrarlo y luchar por él. Aunque implique renuncias, siempre merece la pena».
La dualidad entre el pasado y el presente de la novela invita a reflexionar sobre la conexión con las raíces y las decisiones que definen el futuro.
Acogida y el compromiso con la obra
Quintana no oculta su satisfacción por la recepción de El Recuerdo del Bosque. Tras presentarla en Madrid y Galicia, tiene previstas más ferias y eventos en los próximos meses. «La acogida ha sido muy buena, tanto por parte de los lectores como de los libreros. Estoy muy contenta con el feedback que he recibido», comentó.
Sin embargo, la autora confiesa que aborda los comentarios con naturalidad, ya sean positivos o negativos. «Siempre intento mantener distancia. Una vez escuché a Isabel Allende decir que el compromiso debe ser con la obra y no con los lectores, y es algo que intento tener presente. Lo importante es saber que escribiste la historia que querías contar, sin mover una coma», concluyó.
Con El Recuerdo del Bosque, Nuria Quintana vuelve a consolidarse como una voz única en la narrativa contemporánea, explorando las profundidades de la naturaleza y las relaciones humanas con una prosa evocadora e intimista.