En el corazón de Arcade, localidad famosa por sus ostras y su privilegiada ubicación en las Rías Baixas, emerge Trece Restobar, un espacio que fusiona la esencia de la gastronomía gallega con un espíritu contemporáneo y guiños internacionales. Este establecimiento, abierto desde el pasado 10 de enero, se ha consolidado rápidamente como un destino imprescindible para quienes buscan una experiencia culinaria que equilibra tradición y vanguardia, calidad y creatividad. Bajo la batuta de Txema Soto, su fundador y cocinero, Trece Restobar invita a descubrir una propuesta que trasciende lo convencional en un entorno tan arraigado a la cocina marinera.
Un refugio acogedor con alma propia
Cruzar el umbral de Trece Restobar es adentrarse en un ambiente que destila calidez y personalidad. La luz natural inunda el local a través de amplios ventanales, iluminando un interior cálido y acogedor que invita a relajarse creando una atmósfera íntima y desenfadada. «Con Trece me pasó algo muy extraño; entré en el local y me enamoré, sabía dónde quería cocinar», confiesa Txema Soto, quien tras 22 años trabajando en la hostelería para otros decidió dar el salto y abrir su propio proyecto. El resultado es un espacio versátil, perfecto tanto para una comida informal con amigos como para una cena especial, donde los aromas del mar se entrelazan con notas exóticas que anticipan lo que está por venir.
Una carta que viaja sin perder raíces
La oferta gastronómica de Trece Restobar es un canto a la materia prima gallega, pero con un giro que la lleva más allá de las fronteras locales. Las ostras de Arcade, emblema de la zona, se presentan con un toque distintivo que las aleja de las preparaciones clásicas. «Tras estar en diversas cocinas de España y el extranjero, al volver a casa quería defender lo que aquí tenemos, pero darle un punto diferente», explica Txema. Así, platos como el atún rojo marinado en leche de coco y cítricos o el arroz negro de chocos con espuma de alga Codium reflejan esa ambición de fusionar lo autóctono con influencias de Japón, Corea o China.
El menú también incluye propuestas como un bocadillo de pulpo con queso tetilla, que reinterpreta el producto estrella gallego en un formato inesperado, o una selección de quesos de primera calidad que elevan la experiencia. «Le damos mucho valor a la materia prima para elaborar los platos, pero también a la creatividad para que cada bocado sorprenda», añade Soto. Esta combinación de sabores globales y texturas innovadoras busca un público curioso, como él mismo describe: «Nuestro cliente es alguien que le gusta probar cosas, jugar con los sabores y que viene a divertirse comiendo».
Una bodega que rompe moldes y divierte
El maridaje en Trece Restobar es tan protagonista como los platos. Su carta de vinos, cuidadosamente diseñada, se aleja de lo previsible y abraza la diversidad. «Queríamos incorporar vinos internacionales, tener una oferta enológica diferente con pequeñas bodegas y propuestas únicas», señala Txema. Desde un albariño joven de la tierra hasta un Mosel alemán, pasando por opciones ancestrales, semidulces e incluso sake, la selección sorprende por su amplitud y originalidad. «No se trata solo de acompañar la comida, sino de que el vino sea parte de la aventura», asegura el cocinero, quien destaca el esfuerzo por incluir referencias poco comunes en la zona.
Sin duda, esta carta es un reflejo de la filosofía de Trece Restobar: una invitación a explorar y disfrutar sin prejuicios.
Romper barreras en Arcade
En una localidad donde las marisquerías tradicionales dominan la escena gastronómica, Trece Restobar se presenta como una apuesta valiente. «Acercar este tipo de cocina a Arcade es arriesgado, pero nuestra idea es demostrar que se puede tener una oferta que no sea solo tradicional», afirma Soto. El proceso para abrir no fue sencillo: «Abrimos tras un arduo trabajo de selección, desde el local hasta cada detalle de la carta y miembro de nuestro equipo», recuerda. Sin embargo, la respuesta del público ha validado esa visión, atrayendo a comensales dispuestos a dejarse sorprender, «es cierto que nos visitan más personas de fuera de zona pero no nos podemos quejar, estamos satisfechos de la acogida».
El servicio refuerza esta experiencia con un equipo que combina profesionalidad y cercanía, una cualidad inherente a la hostelería gallega. Los camareros no solo sirven, sino que guían a los clientes a través de las propuestas culinarias y enológicas, asegurando que cada visita sea memorable. «Queremos que quien venga se sienta en casa, pero también que se vaya con algo nuevo en el paladar», apunta Txema.
Un lugar para celebrar y descubrir
Trece Restobar no aspira a reinventar la cocina gallega, sino a enriquecerla con un enfoque fresco y global. Es un lugar donde la tradición se encuentra con la innovación, donde el producto local dialoga con sabores lejanos y donde el vino eleva cada plato a una dimensión distinta.
En Arcade, un enclave que respira mar y gastronomía, este restobar se erige como una propuesta singular, un rincón para compartir mesa, brindar con una copa diferente y dejarse llevar por una cocina que celebra lo mejor de Galicia y del mundo. Para quienes buscan algo más que una comida, Trece Restobar espera con las puertas abiertas y el sabor listo para conquistar.