La mesa de contratación ha adjudicado este miércoles, 2 de abril, las obras de reforma integral de Lepanto, una calle que ha asistido como mera espectadora a la profunda renovación del entorno en sus dos vértices. Por un lado, las obras de la Gran Vía y Urzaiz, con la puesta en marcha de las populares rampas que salvan el desnivel hacia la Praza de España. Y en el otro, la espectacular transformación de la antigua estación de tren y de todo su entorno en un nuevo centro intermodal, el centro comercial Vialia Estación de Vigo.
En medio de ambas revoluciones urbanísticas ha permanecido, prácticamente inalterable, la calle Lepanto, una prolongación de la avenida Gran Vía, que por fin será atendida para encajar su situación con la del resto del entorno y dotarla de una nueva imagen, mucho más noble.
El propio proyecto redactado por Zubía Ingenieros define el estado actual de Lepanto como «complejo de describir». Así, remarca que una parte se encuentra en obras –por el túnel que conectará con la autopista–, otra en mal estado y el tramo inicial en la confluencia con Gran Vía, que no ha visto ninguna modificación en los últimos diez años.
Este vial estructurante de Vigo presenta en la actualidad un pavimento «envejecido y deteriorado» por el paso del tiempo y las obras en las proximidades, con baldosas que muestran patrones diferentes en cada acera y que en zonas se han reparado mediante hormigón. También la calzada, en la que el adoquinado original fue tapado por sucesivas capas de asfalto, está visiblemente afectada por las obras de remodelación de los accesos a la ciudad.
No solo la superficie de la calle presenta un mal estado, también las canalizaciones serán renovadas al contar en la actualidad con una red de abastecimiento con un problema de insuficiencia hidráulica agravada por la presencia del sector hotelero al tratarse del principal consumidor de la zona.
La renovación de la calle la acometerá la empresa Avan Integral S.L. tras resultar adjudicataria en un concurso al que se presentaron hasta siete constructoras, de las cuales dos fueron excluidas durante el proceso por presentar ofertas con bajas temerarias.
Finalmente, la adjudicataria –que tendrá diez días para presentar la documentación como paso previo para formalizar el contrato– hará las obras por 1.048.874 euros, de los cuales la cuota correspondiente al IVA es de 182.036 euros y rebajando el presupuesto base de licitación en casi 100.000 euros.
El proyecto de renovación integral de la calle, que se prolongará durante diez meses, contempla la plantación de 22 árboles y seis jardineras que se dispondrán principalmente entre el espacio destinado al paso de los peatones y zona de estacionamiento de vehículos. Esta instalación de un arbolado permitirá, subraya el documento, «crear un espacio más amable y verde en el corazón de la ciudad» donde en la actualidad, sorprendentemente, no existe ningún tipo de elemento vegetal.
La decisión final sobre la especie ha recaído en los magnolios, un árbol de porte medio que puede alcanzar los cinco metros de altura y que posee grandes flores blancas y rosas, en forma de tulipán. «Tarda algunos años en florecer, pero luego es espectacular», señala el proyecto, que añade que en las jardineras se plantarán azaleas japónicas, también con una vistosa floración.
La iluminación pública en la actualidad en esta calle está conformada por farolas fernandinas al igual que todo el entorno y Lepanto, en concreto, se encuentra fuera de las áreas de protección arqueológica si bien existen cuatro edificios catalogados (los números 5, 7, 17 y 24) con protección ambiental (3) y estructural (1).
La polémica del «scalextric»
Lepanto protagonizó hace ya medio siglo una de las polémicas urbanísticas de la ciudad, al construirse sobre la calle un viaducto sobrevolando la calle Alfonso XIII y con varios pilares sobre la calle Lepanto, que conectaba la autopista con la Gran Vía, situada en una cota más elevada. El popularmente conocido como «scalextric» nunca llegó a entrar en servicio ante las protestas de los ciudadanos en los años posteriores a su construcción, motivo por el que durante los últimos 50 años la salida de la ciudad olívica se ha realizado desde la parte final de la calle Lepanto, pasando a ser un vial estructurante de la trama urbana.
Si bien no existen datos de la fecha de apertura de la calle Lepanto y Alfonso XIII, sí existen registros del aspecto de este vial de principios del siglo XIXI. El pavimento de la calzada era adoquinado y existía arbolado en ambos márgenes de la calzada.
Otra de las imágenes históricas es una ortofoto ministerial del año 1946, donde se puede apreciar como la calle Lepanto ya está en servicio y forma parte de la traza urbana de la ciudad. La ciudad evoluciona tanto en altura como en extensión entre esta imagen y los vuelos americanos de 1956.