Esta fotografía tomada en blanco y negro tiene alrededor de sesenta años y sus protagonistas ya están en la tercera edad. Era el principio de los años sesenta del pasado siglo XX, cuando los sonidos de The Beatles todavía no habían llegado a España. En aquella época el club Náutico de Vigo tenía dos secciones, la social, ubicada en el espléndido edificio de Francisco Castro Represas que simboliza un barco y que fue inaugurado en 1947, y la sección deportiva, que ocupaba el otro edificio que está al final del malecón.
A falta de una piscina —-que se hizo realidad un poco más tarde, en 1967—- se practicaba la natación entre dos bateas frente al muelle. Estaban unidas por unas cuerdas que separaban las distintas calles y que flotaban con ayuda de corchos de redes de pesca. También se practicaba remo con botes —-las típicas barcas—- y las personas más aventajadas —-mayoritariamente hombres—- lo hacían en skiffs y sculls. Lo cierto es que eran muy pocas las personas que tenían acceso a los deportes de vela.
Muchos jóvenes, tanto chicas como chicos, se bañaban en el muelle, tal como muestra la fotografía, y los más intrépidos se lanzaban desde el edificio deportivo, desde la primera y la segunda terraza. Lo más espectacular era cuando alguien se lanzaba al mar desde la más alta, ante la respiración contenida de todo el mundo e incluso de sus admiradores. Jorge Valcárcel era capaz de semejante proeza. Él era uno de los deportistas más sobresalientes y años más tarde se convirtió en uno de los personajes más destacados del balonmano vigués.
Alguno de los chicos que aparecen en la fotografía, a pesar de la falta de medios adecuados para practicar natación, se convirtió en un nadador de éxito con la habitación llena de copas y medallas, y más tarde en un excelente waterpolista, Guillermo Maceira.
Con el paso del tiempo todo fue evolucionando y el club Náutico terminó por unificar las dos secciones, la social y la deportiva. Asimismo, la piscina cubierta ayudó a popularizar la natación y también se promocionó la vela, aunque olvidándose del remo y de esta imagen del baño en el muelle que entonces era tan habitual, pero que ya está olvidada. Quizá algún día se vuelva a repetir la foto, pero en color.