Siempre existirán diferencias entre ricos y pobres y pensar lo contrario es una quimera. Es algo inevitable. La fotografía es una de tantas demostraciones de esta realidad. Mientras está comenzando la construcción de unos bloques de viviendas que no estarán precisamente al alcance de todos los bolsillos, las casas de la izquierda de la imagen, las de los pobres, van quedando aisladas por un muro que representa el dinero y el poder, por la capacidad de influencia social, económica e incluso política. Se trata de una continua lucha de intereses que existe desde siempre. Y aunque se repartiera por igual toda la riqueza del mundo, no tardarían mucho en aparecer las diferencias económicas como consecuencia de la codicia de unos y de la incapacidad de otros. Y como por el medio de todas estas luchas está la conciencia, aunque sea mínima, los remordimientos se tapan con un porcentaje de viviendas sociales. Y la vida sigue.