En la ciudad de Vigo no llueve tanto como se dice, aunque sí es cierto que llueve mucho más que en otras partes. Esa lluvia que casi siempre resulta incómoda es, precisamente, la que limpia el ambiente y permite una reserva de agua que evita molestos cortes y restricciones. La ciudadanía más joven no llegó a conocer los tiempos en los que la ciudad de Vigo sólo disponía del embalse de Zamáns. Con el transcurrir de los años, cuando la ciudad fue creciendo, llegó un momento en el que las épocas de sequía conllevaban restricciones de agua. Eso ocurría hace varias décadas y ha quedado en el olvido con la construcción del embalse de Eiras, por eso hay que recordarlo. Y esa lluvia que ha conseguido captar la fotografía es la que llena esos pantanos.