La fotografía muestra un cupón de la ONCE y un décimo de la Lotería Nacional de los jueves. Ambos formaban parte de un regalo. Pero como en el momento de entregar el sobre con esos boletos no existía demasiada confianza en la suerte, se decidió completar el regalo con un billete de cincuenta euros, que es mucho más seguro, aunque dé menores expectativas. Esa incertidumbre en los juegos de azar es muy grande en la ciudad de Vigo, que no tiene demasiada suerte. Participa habitualmente en los juegos del mismo modo que el resto de las poblaciones españolas. Eso lo saben bien en las diferentes administraciones de Loterías y Apuestas del Estado existentes en la ciudad y dependientes del Ministerio de Economía y Hacienda. Sin embargo, hace mucho tiempo que no tocan premios realmente importantes, de ese tipo de premios que es preciso cobrarlos en el banco y, sobre todo, de premios con enjundia, de esos que superan el millón de euros. Tocan, eso sí, reintegros y premios de menor cuantía, que tampoco son despreciables. Pero a la ciudad de Vigo le hace falta una buena racha de suerte.